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Las galletas de requesón son las mismas galletas triangulares de la infancia, tiernas por dentro, con una corteza de azúcar y un ligero toque ácido del requesón. Las galletas de requesón son ideales para la hora del té en familia, como merienda para los niños o como una sencilla receta casera cuando lo que se busca es una masa suave con un exterior dulce y crujiente.
El requesón, la mantequilla, la harina, el azúcar y la levadura en polvo cumplen una función clara en la masa. El requesón aporta ternura a las galletas y un ligero toque ácido, la mantequilla hace que la miga sea más suave y rica, la harina da estructura a la masa, la levadura en polvo ayuda a que las galletas queden más ligeras y el azúcar crea la corteza que se forma al doblar y sumergir cada círculo.
La textura de la masa y el color en el horno son los aspectos principales que se deben vigilar. La masa debe formar una bola después de mezclarla; si se desmorona, añade un poco de agua según sea necesario para que la masa se pueda moldear antes de refrigerarla durante 30 minutos a 1 hora. Después de estirarla, mantén un grosor de unos 3 mm para que los círculos se doblen bien y las galletas se horneen de manera uniforme. Hornéalas a 200°C durante unos 15 minutos y sácalas cuando estén doradas.
El queso ricotta o el queso crema suave pueden sustituir parte del requesón si es necesario, pero el requesón es el ingrediente estructural principal de esta masa y no se puede sustituir por completo sin alterar la textura. El uso de la misma cantidad de ricotta o queso crema hace que la masa sea un poco menos densa y elimina el ligero toque ácido. La receta no ofrece sustitutos directos para la mantequilla, la harina, el azúcar o la levadura en polvo, por lo que la versión más fiel mantiene estos ingredientes sin cambios.
Sirve las galletas de requesón recién horneadas o después de que se hayan enfriado ligeramente. La corteza de azúcar y el centro suave hacen que las galletas de requesón sean perfectas para disfrutar solas con té, café o leche, y su forma triangular hace que sean fáciles de servir en un plato tanto para niños como para adultos.
Almacena las galletas de requesón en un recipiente cerrado o bolsa a temperatura ambiente durante 3 a 4 días. Si es necesario, guárdalas en el refrigerador hasta por 7 días, aunque la corteza se ablanda; calienta las galletas durante 5 minutos a 160°C para recuperar parte de su textura crujiente. Puedes congelar las galletas de requesón horneadas en un recipiente hermético hasta por 2 meses, o congelar las piezas triangulares sin hornear primero sobre una tabla, luego transferirlas a una bolsa y conservarlas hasta por 1 mes, horneándolas directamente desde el congelador con 3 a 5 minutos adicionales.
El tiempo total es de 1 hora y 5 minutos. El trabajo activo con la masa lleva 20 minutos, y el resto del tiempo se dedica a refrigerar la masa y hornearla.
La fuente indica unas 371 kcal por cada 100 g. La receta rinde 7 porciones, por lo que una porción tiene entre 550 y 560 kcal, dependiendo del contenido de grasa del requesón y la mantequilla.
El requesón es el ingrediente estructural principal de esta receta, por lo que no se puede sustituir por completo sin cambiar la textura. Es posible sustituirlo parcialmente por ricotta o queso crema suave en la misma cantidad, pero la masa quedará un poco menos densa y el toque ácido desaparecerá.
Sí, las galletas de requesón se congelan bien de dos formas. Congela las galletas horneadas en un recipiente hermético hasta por 2 meses, o congela los triángulos sin hornear extendidos primero sobre una tabla, luego pásalos a una bolsa y guárdalos hasta por 1 mes, horneándolos desde congelados con 3 a 5 minutos extra.
Mantén las galletas de requesón a temperatura ambiente en un recipiente cerrado o bolsa durante 3 a 4 días. Las galletas de requesón se conservan en el refrigerador hasta por 7 días, pero la corteza se ablanda, así que recalienta las galletas durante 5 minutos a 160°C para devolverles el crujido.