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El pastel de requesón con sémola es un plato clásico al horno ideal para el desayuno, el postre o una sencilla merienda familiar. El pastel de requesón con sémola tiene una textura tierna y ligera, y la pera por encima añade una suave capa de fruta. El pastel de requesón con sémola está delicioso tanto recién salido del horno como una vez que se ha enfriado.
Los huevos, el azúcar, el requesón, la sémola y la pera tienen cada uno un papel claro en la receta. Los huevos y el azúcar se baten hasta obtener una espuma esponjosa, lo que le da al pastel una textura más ligera. El requesón al 9% proporciona la base principal y el sabor lácteo cremoso. La sémola espesa la masa después del reposo y ayuda a que el pastel mantenga su forma. La pera aporta humedad y una dulzura suave en la parte superior, mientras que una pizca de sal equilibra el sabor general.
El punto clave durante la preparación es batir los huevos con el azúcar hasta que estén esponjosos y luego mezclar el requesón hasta que quede suave. El tiempo de reposo de 20 minutos de la sémola no debe omitirse, ya que la sémola necesita tiempo para hincharse en la masa. Las rodajas de pera deben ser finas y presionarse solo ligeramente sobre la superficie para que permanezcan visibles y se horneen perfectamente en la parte superior.
La principal señal de que está listo es una parte superior dorada después de hornear a 180°C durante unos 30 minutos. Una prueba con un palillo debe confirmar que el centro esté bien cocido. El pastel de requesón con sémola debe verse cuajado en lugar de húmedo por dentro, manteniendo su suavidad.
La fruta de la receta puede cambiarse sin modificar el método. La pera se puede sustituir por manzanas, melocotones o ciruelas siguiendo el mismo paso de la receta. Si no hay fruta fresca disponible, simplemente se pueden añadir pasas o ciruelas pasas a la masa. El resto de los ingredientes son la base de la receta y no se presentan con otras sustituciones en la página de origen.
Servirlo es sencillo porque el pastel de requesón con sémola sabe bien de varias formas. El pastel de requesón con sémola se puede servir caliente recién salido del horno, cuando la textura es más suave. El pastel de requesón con sémola también se puede servir frío, cuando las porciones mantienen mejor su forma.
Su conservación es práctica si primero se deja enfriar el pastel. El pastel de requesón con sémola cocinado se conserva de 3 a 4 días en un recipiente cerrado en el refrigerador a una temperatura de entre 2 y 6°C. La textura al segundo día se vuelve más densa, pero el sabor no cambia. El pastel de requesón con sémola frío también se puede cortar en porciones, envolver y congelar hasta por 2 meses.
El tiempo total es de 1 hora y 5 minutos. La preparación activa lleva 35 minutos, y el resto del tiempo es para el reposo de la sémola y el horneado del pastel.
La pera se puede sustituir por manzanas, melocotones o ciruelas en la misma cantidad. Si no hay fruta fresca, se pueden mezclar directamente en la masa de 50 a 70 g de pasas o ciruelas pasas.
Sí, el pastel de requesón con sémola frío se puede cortar en porciones, envolver y congelar hasta por 2 meses. Recalienta las porciones congeladas en el microondas durante 2 o 3 minutos o en el horno a 160°C durante unos 15 minutos.
El pastel de requesón con sémola se conserva de 3 a 4 días en un recipiente cerrado en el refrigerador a entre 2 y 6°C. La textura se vuelve más densa al segundo día, pero el sabor permanece igual.