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El pastel de kéfir y manzana es un horneado de manzana tierno y húmedo ideal para la hora del té con invitados, reuniones familiares o como aperitivo con bebidas de leche fermentada. El pastel de kéfir y manzana tiene una composición sencilla y un aspecto especialmente apetecible, ya que las rodajas de manzana se colocan en círculo sobre la parte superior y se hornean hasta lograr una superficie dorada.
El kéfir hace que el pastel sea más húmedo y tierno, y las manzanas le aportan su sabor a fruta y una textura suave. Primero se baten los huevos y el azúcar para crear la base de la masa, la mantequilla ablandada enriquece la miga, la harina le da estructura a la masa, el polvo de hornear ayuda a que la masa suba y la canela añade un aroma cálido sobre las manzanas.
El punto principal durante el mezclado es batir la masa hasta que parezca crema agria muy espesa. La receta señala que no es necesario mezclar el polvo de hornear con la harina de antemano para este pastel. La harina se tamiza y se añade con cuidado, y el tiempo total de batido es de unos 10 a 12 minutos, para que la masa quede suave y lo suficientemente espesa como para sostener las rodajas de manzana en la parte superior.
El punto principal durante el horneado es comprobar la cocción con un palillo y no solo por el color. El pastel se hornea en un horno precalentado a 180°C durante unos 40 minutos. El pastel está listo cuando un palillo insertado en la masa sale seco, lo cual es especialmente importante en una masa húmeda hecha con kéfir y fruta.
La fuente solo ofrece un cambio de ingrediente en detalle, y los cambios de fruta más sensatos son peras, ciruelas sin hueso o melocotones en almíbar secados previamente. Las manzanas pueden sustituirse en una proporción de uno a uno por peso por peras, ciruelas sin hueso o melocotones en almíbar. Las peras frescas pueden hacer que la masa sea un poco más húmeda, por lo que se recomienda añadir 1 cucharada adicional de harina al usarlas.
Sirva el pastel de kéfir y manzana ligeramente enfriado, con un poco de azúcar glas si lo desea. El pastel de kéfir y manzana funciona bien como pastel para el té y también como aperitivo. La canela por encima y la disposición circular de las rodajas de manzana hacen que el pastel de kéfir y manzana sea lo suficientemente atractivo como para servirlo a los invitados sin necesidad de decoración adicional.
Guarde el pastel de kéfir y manzana tapado a temperatura ambiente hasta por 2 días, o en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 5 días. El pastel de kéfir y manzana también se puede congelar después de enfriarse por completo: corte el pastel de kéfir y manzana en porciones, envuelva cada porción y congele hasta por 2 meses. Para servir después de congelar, descongele el pastel de kéfir y manzana a temperatura ambiente durante 1 a 2 horas o caliéntelo en el microondas durante 1 a 2 minutos.
El tiempo total es de 1 hora. El trabajo activo en la cocina lleva 20 minutos y el resto del tiempo el pastel de kéfir y manzana se hornea en el horno.
El pastel de kéfir y manzana está listo después de unos 40 minutos a 180°C cuando un palillo insertado en la masa sale seco. Un palillo seco es una mejor señal que el color por sí solo para un pastel de fruta húmedo.
Las manzanas se pueden reemplazar por peras en el mismo peso, por ciruelas sin hueso o por melocotones en almíbar secados previamente. Las peras frescas pueden hacer que la masa sea un poco más húmeda, por lo que añadir 1 cucharada extra de harina ayuda.
Sí, el pastel de kéfir y manzana se puede congelar después de que se enfríe por completo. Corte el pastel de kéfir y manzana en porciones, envuelva cada una y congele hasta por 2 meses; luego, descongele durante 1 a 2 horas a temperatura ambiente o caliente durante 1 a 2 minutos en el microondas.
El pastel de kéfir y manzana se mantiene a temperatura ambiente hasta por 2 días si se cubre con un paño o tapa. El pastel de kéfir y manzana se mantiene en el refrigerador hasta por 5 días en un recipiente hermético.